La alimentación que debe seguir un niño y un adolescente para un mejor desempeño en el ámbito del estudio.


Los hábitos alimentarios se adquieren en el entorno familiar, empiezan a formarse desde el nacimiento y se desarrollan en la infancia y, en particular, en la adolescencia, determinados por los hábitos de los padres.

{Alimentación de los niños preescolares y escolares}

En los niños preescolares, la leche y sus derivados son los alimentos estrella, seguidos de frutas, verduras, patatas, cereales, azúcar, carne y pescado. Los niños escolares consumen abundante leche y derivados, frutas, verduras, patatas, cereales, carnes y derivados, pescados, huevos y azúcar.

A estas edades comienza a preocupar la primera comida del día, es decir, el desayuno, ya que muchos niños no desayunan correctamente o ni siquiera lo hacen.

{Alimentación del adolescente}

En esta etapa del ciclo vital las necesidades de energía y nutrientes se ven rápidamente aumentadas por ser una época de intenso crecimiento y desarrollo y por la elevada actividad física e intelectual que desarrollan estos jóvenes.

Es importante tener presentes los cambios psicológicos que experimentan los adolescentes ya que ellos son, en la mayoría de los casos, los que controlan su propia dieta y, de no dirigirse en un buen sentido, se puede producir la adquisición de unos hábitos alimentarios inadecuados e incluso perjudiciales para la salud (obesidad, elevación de las grasas en la sangre, azúcar o diabetes, incluso algunos tipos de cáncer relacionados estrechamente con la alimentación como el de colon).

En cualquier caso, es importante considerar que el consumo esporádico u ocasional de este tipo de alimentos o comidas no supone ningún perjuicio nutricional si el resto de la dieta es equilibrada.

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